La leyenda de la Formación de Avis

Cuenta la leyenda que el Maestro y sus Caballeros, buscando un lugar para establecerse junto a las tierras fronterizas con los moros, después de que dejasen la villa de Vaiamonte, vieron sobre un árbol dos águilas.

Cuando comenzaron a construir el castillo, al otro lado de la Ribera de Avis, los frailes caballeros se dieron cuenta de que los trabajos poco habían avanzado. Todas las mañanas los materiales y las herramientas se encontraban exactamente en el lado opuesto de donde habían sido dejadas.

Los días pasaban y los trabajos no avanzaban porque todo estaba alterado, las herramientas y los materiales de construcción aparecían siempre al otro lado de la ribera. Admirados y sin saber cómo esto ocurría, decidieron quedarse despiertos por la noche para saber quiénes eran los intrusos que transportaban las cosas hacia el otro lado del río. Entonces, descubrieron que quienes estaba transportando las cosas eran las águilas que proliferaban en el lugar. Este hecho fue tomado como un buen presagio y decidieron comenzar el 15 de agosto la construcción del poblado, donde nació la villa de Avis, en consideración a las referidas aves. Estas serían recordadas para siempre en las armas de la Villa, a las cuales se unió la cruz en campo de plata, con remates de flor de lis en la forma de la Orden Militar de Calatrava.

Fotografía cedida por Carlos Pato das Neves, 1946/7.

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